Cuídate

Probablemente el único deber realmente imperativo es el de querernos a nosotros mismos.

Nos han saturado de tal forma con ideas del tipo “Ama a tu prójimo”, “Tienes que ser querido por los demás” que la idea de “Quiérete a ti mismo” ha quedado relegada a un plano totalmente secundario e incluso se ha demonizado, porque eso de amarse a si mismo suena demasiado egoísta o narcisista.

Tu eres la única persona que ha estado contigo en todos los momentos desde que naciste y que lo estará también hasta el día que fallezcas y por éste motivo tienes que cuidarte como a nadie más.

 Pasamos el día entero pensando, dialogando con nosotros mismos y a menudo estos pensamientos en vez de animarnos lo que hacen es  machacarnos, entristecernos y provocarnos ansiedad. Me refiero a estilos de pensamiento que tienden al dramatismo, a minimizar nuestras virtudes, nuestras capacidades, nuestros logros. En definitiva minimizarnos, hacernos pequeños. A la vez que a veces tenemos tendencia a realizar este sutil desprecio de nosotros mismos maximizamos la envergadura de cualquier problema o cualquier suceso que nos ocurra.

Son pensamientos del tipo: “no podré hacerlo”, “no soy capaz”, “he vuelto a fallar”, “soy un fracasado”, “soy un inútil” etc.

Es inevitable tener algún pensamiento como estos alguna vez pero lo importante es saber quitarles importancia, afrontarlos y valorar realmente nuestras virtudes, nuestras capacidades y permitirnos cometer errores.

Puede sonar a tópico pero muchas personas no lo tienen en cuenta, no tienen en cuenta que somos humanos y por lo tanto no podemos abarcarlo todo, no podemos triunfar en todo ni conseguir todo aquéllo que queramos, pero si que podemos intentarlo.

Sería conveniente cambiar el ejemplo de pensamientos que he puesto por “Soy capaz y puedo hacerlo pero si no lo consigo no significa que sea un fracasado”

Nuestro pensamiento no debería limitarnos, tiene que darnos el apoyo e impulso necesarios para crecer y para seguir adelante. No estoy hablando de un optimismo patológico, de anestesiarse frente al dolor y dar la espalda a todo lo malo que nos sucede o nos puede suceder. Hablo de cuidarnos como cuidaríamos a un niño pequeño: mimarnos, ayudarnos a caminar, animarnos.

Debemos ser nuestro mejor aliado en vez de nuestro peor enemigo porque somos la única persona con la que con seguridad pasaremos el resto de nuestra vida.

cuidate


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